Hacerse un tatuaje implica trabajar repetidamente sobre la piel con agujas, por lo que es normal preguntarse si existe alguna manera de evitar el dolor. La respuesta depende mucho del tipo de tatuaje, la zona elegida, la duración de la sesión y nuestra propia sensibilidad. No existe una única solución válida para todo el mundo, pero actualmente contamos con distintas alternativas para reducir considerablemente las molestias, desde escoger zonas menos sensibles hasta recurrir a productos anestésicos o servicios profesionales especializados.
En esta guía vamos a conocer qué opciones existen para afrontar una sesión con mayor comodidad, qué podemos hacer antes de acudir al estudio y qué precauciones conviene tener cuando pensamos utilizar algún método para disminuir el dolor.
¿Es realmente posible hacerse un tatuaje sin dolor?
La sensación que produce un tatuaje cambia mucho de una persona a otra. Mientras algunas personas describen determinadas sesiones como una molestia perfectamente soportable, otras pueden experimentar un dolor considerable, especialmente cuando el trabajo se prolonga durante horas.
También influye el propio diseño. Un tatuaje pequeño y sencillo generalmente implica menos tiempo de exposición que una pieza de gran formato, mientras que las zonas donde existe poco tejido entre la piel y el hueso pueden resultar especialmente sensibles.
Por eso, más que hablar siempre de eliminar completamente el dolor, conviene pensar en las diferentes posibilidades que existen para reducirlo y hacer que la sesión resulte más llevadera.
Cremas anestésicas para reducir la sensibilidad de la piel
Una de las alternativas más conocidas son las cremas o productos anestésicos tópicos. Se aplican sobre la piel con el objetivo de disminuir temporalmente su sensibilidad y, por tanto, hacer menos molesto el paso de la aguja.
Sin embargo, no deberíamos utilizar cualquier producto anestésico por nuestra cuenta. Es importante comprobar que sea adecuado para el uso previsto, respetar las instrucciones y comentar previamente su utilización con el tatuador. Si existen dudas sobre sus componentes, cantidades o posibles contraindicaciones, lo apropiado es consultarlas con un profesional sanitario.
Además, su efecto es temporal. En tatuajes largos puede disminuir progresivamente durante la sesión, por lo que no debemos asumir que una crema garantiza que todo el procedimiento será completamente indoloro.
Anestesia profesional para afrontar tatuajes largos con mayor comodidad
Cuando hablamos de proyectos especialmente extensos existe otra posibilidad: recurrir a servicios profesionales de anestesia vinculados a la realización de tatuajes. Esta alternativa es muy diferente de aplicar una crema anestésica antes de acudir a un estudio, puesto que implica intervención y supervisión sanitaria.
Como leemos en ElCapitalDigital, SEDALUX ofrece un servicio profesional de anestesia para tatuajes en el que se realizan chequeos preanestésicos, evaluaciones médicas antes y después del procedimiento y el seguimiento necesario durante la recuperación. Según la información publicada, el proceso es desarrollado por anestesiólogos y personal sanitario cualificado, con monitorización continua durante la sesión.
El servicio se adapta a cada paciente y al proyecto que va a realizarse. Desde la publicación destacan especialmente su utilidad para piezas de gran formato, tatuajes que requieren varias horas continuadas de trabajo o diseños realizados sobre zonas especialmente sensibles. La reducción de las molestias y de los movimientos asociados al dolor también puede hacer que la sesión resulte más cómoda tanto para quien se tatúa como para el profesional que realiza el diseño.
Elegir una zona menos sensible también puede marcar la diferencia
Si nuestra principal preocupación es el dolor y todavía podemos decidir dónde colocar el diseño, la ubicación puede ayudarnos. Las zonas con mayor cantidad de músculo o tejido suelen resultar más tolerables para muchas personas que aquellas donde la piel se encuentra directamente sobre huesos, articulaciones o terminaciones especialmente sensibles.
No obstante, los mapas de dolor de los tatuajes son únicamente orientativos. Dos personas pueden experimentar sensaciones completamente diferentes al tatuarse exactamente en el mismo lugar. Nuestra tolerancia personal continúa siendo un factor decisivo.
Por este motivo, merece la pena explicar al tatuador que nos preocupa especialmente el dolor. Su experiencia puede ayudarnos a valorar tanto la ubicación como la duración aproximada del trabajo antes de comenzar.
Dividir un tatuaje grande en varias sesiones
Otra posibilidad para reducir el agotamiento y las molestias consiste en repartir un proyecto complejo entre diferentes sesiones. A medida que pasan las horas, el cansancio puede hacer que resulte más difícil tolerar las sensaciones producidas por el tatuaje, incluso cuando al comienzo eran perfectamente soportables.
Dividir el trabajo permite afrontar periodos más cortos y descansar entre sesiones. Evidentemente, esta decisión depende del diseño y de cómo haya organizado el proyecto el tatuador, por lo que debe planificarse previamente con él.
Esta alternativa no elimina el dolor producido por las agujas, pero puede resultar interesante para quienes saben que toleran peor las sesiones especialmente prolongadas.
Prepararte bien antes de la sesión también ayuda
Llegar descansado y afrontar la sesión en buenas condiciones puede hacer que la experiencia sea más cómoda. Dormir adecuadamente, comer con normalidad y mantener una buena hidratación son medidas sencillas que ayudan a evitar que el cansancio se añada a las molestias propias del tatuaje.
Durante sesiones largas también pueden ser necesarias pequeñas pausas. Conviene hablar con el tatuador y avisarle si necesitamos detenernos unos minutos en lugar de intentar soportar una situación que comienza a resultarnos excesivamente incómoda.
Lo que no deberíamos hacer es recurrir por iniciativa propia a medicamentos, anestésicos u otras sustancias con la intención de aguantar mejor la sesión. Cuando queremos emplear un procedimiento médico para controlar el dolor, la seguridad debe estar siempre por delante de la comodidad.
Entonces, ¿qué opción elegir para tatuarte con menos dolor?
La solución dependerá principalmente del tatuaje que queramos realizar. Para una pieza pequeña puede ser suficiente escoger bien la zona, prepararnos correctamente y organizar una sesión corta. En otros casos pueden plantearse productos tópicos adecuados, siempre utilizados de manera responsable.
Los proyectos de gran formato, las sesiones muy prolongadas o el miedo intenso al dolor pueden llevar a valorar alternativas profesionales de anestesia. En estos casos debemos diferenciar claramente entre un producto aplicado sobre la piel y un procedimiento anestésico que requiere profesionales sanitarios cualificados.
En definitiva, hoy existen distintas maneras de reducir las molestias de un tatuaje. Informarnos previamente y comentar nuestras preocupaciones tanto con el tatuador como, cuando corresponda, con profesionales sanitarios nos permitirá elegir la alternativa más adecuada.