Cuáles son las provincias más fieles de Andalucía (y las menos)

Si quieres saber cuáles son las provincias andaluzas donde, estadísticamente, se declara más fidelidad y dónde se admite más infidelidad, lo primero es poner el foco en los datos disponibles y sus límites. No existe un registro oficial de “fidelidad por territorio”; lo más cercano son encuestas sobre hábitos afectivos y sexuales. Aun así, estas fotografías sociales sirven para orientarte: muestran tendencias de autodeclaración, no verdades absolutas.

Con esa cautela, en esta guía te ordeno las provincias de Andalucía de más fieles a más infieles según un estudio amplio reciente, y te explico posibles claves culturales y relacionales sin caer en etiquetas rígidas.

Córdoba

Córdoba aparece como la provincia andaluza con menor porcentaje de personas que dicen haber sido infieles, alrededor del 21% en la encuesta consultada. SSi lo lees en clave sentimental, esto no significa que “en Córdoba se engañe menos porque sí”, sino que puede haber una mayor valoración de la estabilidad, de los vínculos duraderos y de la discreción a la hora de hablar de la vida privada. En muchas parejas cordobesas pesa la idea de “lo nuestro se cuida en casa”, lo que suele correlacionar con más trabajo de mantenimiento emocional (rutinas compartidas, vida familiar cercana, redes de apoyo). En resumen: la fidelidad se vive como parte del compromiso, y eso se refleja en la autopercepción colectiva.

Granada

Granada se sitúa justo después, con un porcentaje de infidelidad autodeclarada cercano al 22%. Es una provincia joven en muchos municipios por su peso universitario, y aun así no destaca por infidelidad alta dentro de Andalucía. Una lectura posible es que convive una cultura de apertura social con una forma de entender la pareja donde el proyecto común (convivencia, estudios, trabajo) tiene mucho peso. Cuando hay engaño, a menudo se asocia a etapas de transición vital, más que a un estilo estable de relación. Hay movimiento, pero también mucha apuesta por construir en pareja.

Cádiz

Cádiz ronda también el 22% de infidelidad declarada, ligeramente por encima de Granada. La provincia es muy heterogénea: no es lo mismo la dinámica afectiva en zonas turísticas que en localidades más pequeñas. Culturalmente se percibe un estilo relacional muy social y expresivo, lo que puede facilitar flirteos, pero eso no implica necesariamente traición, tal y como leemos en este artículo de ReporterosJerez. De hecho, muchas parejas gaditanas sostienen su fidelidad con comunicación directa, humor cotidiano y gran vida de grupo. La clave aquí no es la tentación, sino cómo se gestiona en pareja.

Almería

Almería aparece con una infidelidad autodeclarada algo superior al bloque anterior, alrededor del 23%. Es una provincia con contrastes entre áreas urbanas en crecimiento y entornos más tradicionales. En lo sentimental suele notarse esa mezcla: relaciones muy enfocadas a la seguridad y el progreso material, pero con menos costumbre de hablar de emociones difíciles. Cuando hay infidelidad, a veces nace de distancias afectivas no dichas más que de falta de amor. La fidelidad mejora cuando la pareja se atreve a conversar lo que molesta antes de que pese demasiado.

Jaén

Jaén se mueve en cifras parecidas a Almería, algo por encima del 23%. En términos relacionales, es una provincia donde todavía late con fuerza la importancia del entorno familiar y la reputación social. Eso suele empujar hacia la fidelidad, pero también puede generar silencios prolongados ante problemas de pareja. El resultado es curioso: mucha gente apuesta por “aguantar y cuidar”, y otra parte puede acabar buscando fuera lo que no se atreve a pedir dentro. La fidelidad aquí tiene mucho que ver con aprender a negociar necesidades sin miedo al juicio.

Sevilla

Sevilla sube un escalón y se sitúa alrededor del 24-25% de infidelidad autodeclarada. Se trata de una provincia muy urbana en su capital, con intensa vida social, lo que incrementa oportunidades de conocer gente y, por tanto, de exponerse a crisis de tentación. Pero la oportunidad no es la causa real: la infidelidad suele correlacionar con insatisfacción, rutina mal gestionada o falta de límites claros. En Sevilla también es común la idea de pasión alta y expectativas grandes, y cuando estas no se cuidan, algunos buscan fuera una emoción momentánea. La fidelidad no falla por “ser sevillano”, falla cuando la relación no se atiende.

Málaga

Málaga aparece ya en la zona alta, con cerca del 29% de personas que dicen haber sido infieles alguna vez. Es una provincia muy vinculada al turismo, la movilidad y estilos de vida más cosmopolitas. Eso no significa valores peores; significa contextos distintos: más contacto con gente nueva, más vida nocturna y más diversidad de modelos de pareja. En ese ecosistema, la fidelidad requiere acuerdos explícitos, no solo suposiciones. Cuando las parejas malagueñas hablan claro de límites, suelen sostener relaciones muy sanas; cuando no lo hacen, la ambigüedad puede abrir la puerta a engaños. La clave aquí es la claridad, no el lugar.

Huelva

Huelva encabeza la infidelidad en Andalucía con un porcentaje cercano al 30% en el estudio. Esto hay que leerlo sin dramatismos: es una diferencia de pocos puntos respecto a Málaga y Sevilla, y además es autodeclaración. Aun así, puede reflejar un contexto donde pesan la estacionalidad laboral, la movilidad interna y ciertas dinámicas sociales que hacen más frecuente el “aquí y ahora”. No es destino; es escenario. La fidelidad en Huelva, como en cualquier sitio, mejora cuando hay proyecto compartido y comunicación real.